Jesús iba a las fiestas. A muchos nos enseñaron a sentir culpa por ir
Soy caleño y nunca aprendí a bailar salsa. No fue por falta de oído: fue por miedo.
En Cali se baila salsa. Mi mamá me pedía que aprendiera. Le respondía: "¿para qué?".
Desde 2006 me congregué donde se enseñaba que ir a fiestas, bailar o tomarse una copa, aunque fuera una y sin emborracharse, era pecado. Y se repetían dos ideas hasta volverse obvias: el pecado no le agrada a Dios, y al que vive en él, tarde o temprano, le va mal. Me daban las piezas sueltas; el miedo lo armaba yo. Así que nunca fui a una fiesta, a un lugar de baile ni a una reunión de mi familia donde hubiera baile. ¿Para qué arriesgarme?

Si alguna vez dijiste que no a una fiesta, a un baile o a una copa por miedo a que Dios te castigara, quédate conmigo.
Hoy vamos a ver dónde estaba Jesús cuando había fiesta, qué se tomaba y qué dicen los versículos que se usan para prohibirlo. Y por qué esa regla cambia de una denominación a otra, como si Dios cambiara de opinión.