La Biblia no mide el tiempo con tu reloj
Cómo contaban el día, las horas y la noche en el mundo de la Biblia, y las falacias que nacen de leerlo con el reloj de hoy.
Ora de madrugada, y Dios va a respaldar tu negocio.
Con distintas palabras, eso me lo quisieron imponer varias personas. Las conocí viajando por muchos países por mi negocio, armando equipos con gente que quería cambiar su vida: unos con necesidades urgentes, otros buscando un mejor ingreso. Muchos eran creyentes de diferentes denominaciones cristianas, y varios me contaban lo que hacían: oración de madrugada, vigilias de toda la noche.

Detrás de ese consejo hay una idea que se repite mucho: que hay que levantarse de madrugada a orar "porque la Biblia lo dice", y que esa hora le agrada más a Dios. Pero casi nunca viene con el contexto del texto. Se pasa de boca en boca, se vuelve costumbre, y la costumbre se vuelve protocolo. Al final funciona como un agüero: si no lo haces, algo va a salir mal.
Si alguna vez te desvelaste para cumplir, o cargaste culpa porque no podías, quédate conmigo. ¿Esas horas las trae la Biblia, o se las pusimos nosotros, leyendo la Biblia con el reloj de hoy?
La respuesta empieza por algo simple: la gente de la Biblia no medía el tiempo como nosotros. Ni el día, ni las horas, ni la noche. Y cuando lo ves, varios de esos rituales se caen solos. Al final vamos al versículo que más parece contradecirme: Jesús levantándose a orar cuando todavía estaba oscuro.