Hoy no existen "ungidos" de Dios, solo quienes se creen superiores para mandarte
La sierva. La hija. La única representante de Dios en la tierra.
Así la llamaban. Desde 2006, en cada sede de la institución donde me congregaba, escuché repetir lo mismo sobre su fundadora: era la única representante de Dios en la tierra. Y más importante que el apóstol Pablo, porque Pablo persiguió a la iglesia y ella nunca lo hizo.
Con los años cuestioné eso y otras incoherencias. A los 23 me sacaron. Pensé que era cosa de ese lugar. Me equivoqué.
Me dedico al desarrollo de emprendedores y empresarios. Es un negocio, no un ministerio, y por eso a mis eventos llega gente de todo tipo. En distintos países, culturas y etnias he trabajado con creyentes fanáticos, con creyentes moderados, con creyentes que ya no confían en las instituciones que se hacen llamar iglesias y con personas que no creen.
De todos, los más difíciles de acompañar han sido los fanáticos religiosos. No venían de donde yo me congregaba; tenían otras doctrinas y otras denominaciones. Pero el patrón se repetía: un líder "ungido" que decidía sobre su vida personal, sentimental, laboral y económica.
Vi a varios renunciar a emprender porque su líder les decía que eso le quitaba tiempo a Dios, que ese dinero era mejor darlo a "Dios" en la congregación, y que querer una mejor vida para su familia era materialismo.
Quizá en tu caso no era una mujer. Era un pastor, un apóstol, un profeta, "el hombre de Dios". Cambia el nombre, pero la idea es la misma: cuestionarlo a él era cuestionar a Dios.
Si alguna vez te tragaste una pregunta por miedo a eso, quédate conmigo. Hoy vamos a ver qué dice la Biblia de los "ungidos", con qué argumentos se fabrica uno, y por qué Dios no puede estar detrás de lo que cada uno enseña.